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viernes, diciembre 11, 2020

2021 ¿Lo mejor esta por llegar?

 Si el otro día hacía un repaso al año que esta por concluir, en la parcela literaria, toca mirar un poco al futuro, un pequeño vistazo al menos.

Si cierto virus no lo evita, creo que puede ser un año estupendo en cuestión de publicaciones. Todo puede cambiar, y cosas se pueden retrasar o aplazar, pero pensemos en positivo y que todo más o menos saldrá como está planeado.

En el 2021 tengo al menos tres novelas ya escritas que deberían de salir publicada con editoriales, y hay otra, que esta por escribir, que la idea es que esté también editada a lo largo del año.

Para comenzar, mi novela Infinitum, que es una obra de ciencia ficción, con toques de Star Trek y Space Opera, se publicará, sin fecha todavía aún y sin poder decir aún la editorial hasta que se anuncie de manera oficial, pero es una de las que más ilusión me hace salga. Una historia donde he puesto todo el fan de Star Trek (sobre todo) y series como Stargate, Farscape, Firefly, Babylon 5 y hasta star Wars que hay en mí. La he disfrutado muchísimo y algunos me dicen que es mi mejor novela, si es así o no, sólo los lectores lo podrán decidir, pero cuento los días para que se anuncie y luego tenerla en mis manos y que la leáis.



Lo siguiente seria, ya que se dijo en el directo de Unrated Books de Instagram hace unos días, otro proyecto muy ilusionante y novedoso. Se trata de una novela de superhéroes, pero no de superhéroes en plan realista como otros tratamientos que se han hecho (Mundo de Dioses de Rafa Marín, Tiempo de Héroes o Me ha pasado algo muy bestia de Daniel Estorach, por poner unos ejemplos), sino como son los superhéroes en los cómics de Marvel o DC de toda la vida. 

Se titula Proyecto Pandora, y esta protagonizada por un grupo de héroes muy particular llamado los Innaturales. Se englobará en un universo compartido super-héroico con personajes españoles y europeos, con diversos autores, donde cada uno tendrá sus propios personajes, pero todos en un universo compartido, al estilo de Marvel, DC o Valiant, por decir de alguna manera. 

                                                                    ¿Quiénes son los Innaturales? 

La tercera en discordia será, por fin, y tras muchas peticiones de lectores, la nueva entrega de Hundara, tras Hundara la Rebelde, llegará “Hundara la Salvaje”, siempre de la mano de Unrated Books.

Y no puedo afirmar o desmentir nada (todavía)sobre si habrá una serie de cómics de Hundara publicada por Unrated Cómics…

Además de estos títulos, hay un cuarto, que es de momento top secret y que ha salido hace poco la oportunidad de hacerlo, y esta en proceso muy embrionario todavía.



 Sólo puedo decir que tiene que ver con unos cómics muy chulos españoles, y que espero poder dar noticias pronto.

Aparte, habrá un par de relatos, uno en una antología editada por Arachne, la otra, de género de weird Noir, pero no puedo decir la editorial aún, aunque ya se sabe que se publicará en una colección especial. 

Eso siempre que no salgan proyectos inesperados, claro. 


Esto para el 2021.

¿Y para más adelante?

Pues como sabréis muchos, tengo terminada y escrita hace meses la tercera novela de Jonathan Baker “La Garra”, titulada El Secreto del Abismo”. Si bien, la idea ahora mismo es reservarla para al menos el 2022, ya sea en editorial o bajo el sello Arachne, pero todo se irá viendo según los acontecimientos. 

La Garra regresará ¿pero cuando?


Tengo pendientes reediciones de novelas descatalogadas como “Drácula y los Crímenes de Jack el Destripador” y “Gimrod”, pero no sabría decir si será en 2021 o más tarde.

A lo largo del 2021, mi intención es seguir con la escritura de una novela de terror más convencional, muy en la línea de Stephen King o Dan Simmons (por decir dos influencias), que se aleja de mi estilo habitual aventurero y de Neopulp, una historia que llevo tiempo queriendo contar y que espero tener terminada en la primera mitad del año, para que con suerte, alguna editorial la publique en el 2022, aunque eso no depende de mí, si no de el mercado y de las editoriales, claro está.


                                         ¿Una novela de terror y no pulp? vaya que sí...

Pues espero haber creado algo de expectativa y que haya suerte y todos estos planes no se vengan abajo.

Cómo se suele decir, lo mejor está todavía por llegar…


viernes, enero 11, 2019

Seis años de la Maldición de la Diosa Araña

Ha pasado desapercibido, entre otras cosas, porque los últimos meses he estado terminando mi nueva novela, y no he podido hacer un post como Dios manda, pero este pasado diciembre, se cumplieron nada más y nada menos que seis años desde la publicación de mi primera novela: La Maldición de la Diosa Araña.

Portada obra de Néstor Allende.


A pesar de los años transcurridos, todavía hoy, hay gente que me escribe o me comenta que la ha disfrutado y se lo ha pasado muy bien con la historia. Y al final, es lo que cuenta.
Esta novela fue la primera protagonizada por Jonathan Baker, al que llaman “La Garra”. Esté es un personaje con clara inspiración en el estilo de personajes aventureros, Indiana Jones, Jake Cutter de “Cuentos del Mono de Oro”, Allan Quatermain, Rick O'Connell (de la saga de películas de la Momia), el mismo Doc Savage y este tipo de estereotipo de héroes aventureros, y no lo he ocultado en ningún momento. Con la peculiaridad de que la Garra, cuenta con poderes y habilidades especiales, que le da el ser el avatar del Dios Siruuk, de la tribu africana de los Sumai. Baker es arqueólogo, aventurero y místico, experto en civilizaciones antiguas y lenguas muertas, y posee conocimientos de ocultismo, que viaja por todo el mundo tratando de encontrar artefactos y reliquias de dioses y civilizaciones ancestrales.
Su relación con los Sumai, una legendaria tribu del continente africano que se creía desaparecida en los albores de la historia, le lleva a ser el principal enemigo de Ara Arachni, la mortífera diosa araña, una diosa primigenia y terrible que lleva queriendo tejer una telaraña de terror sobre nuestro plano desde hace eones. 

Ilustraciones de Néstor Allende para la novela



En la Maldición de la Diosa Araña, asistimos a como el profesor Baker, se ve envuelto en la búsqueda de los fragmentos de un disco de oro, que contiene las pistas para hallar el templo sagrado de Ara Arachni, donde según las leyendas, se encuentran sus vástagos, que están destinados a esclavizar y devorar a los hombres.
En esta primera historia de la Garra, conoce a la espía y aviadora alemana Walkyria. Antes de que alguno lo comente o se lleve a errores, es el personaje original del cómic Airboy, o al menos mi versión (con el barniz de mi estilo y mi interpretación personal), que se retocó el nombre de Valkiria a Walkyria, a sugerencia editorial, para evitar posibles problemas de derechos, por más que sea un personaje libre de derechos.
La alemana, una desertora de la Alemania nazi, se une a Jonathan Baker, a su joven ayudante Peter Spencer y a su hermano de sangre, el guerrero sumai llamado Morodo, una auténtica mole de músculos que va armado con un hacha y su letal perra Zula, que es como una extensión de si mismo. 
Walkyria, sí, es la heroina que estáis pensando... Ilustración de J. Baixauli.





Sus caminos se cruzan con los intentos de la Sociedad Thule y el Waffen-SS de hacerse con el control y el poder de los hijos de la Diosa-Araña, con el que obtener una ventaja para intentar ganar la segunda guerra mundial.
Liderados por la Standartenfürer Vanessa Von Ulrich, una femme fatale, cruel y sin escrúpulos, cuyos métodos son violentos y sin miramientos, soldados alemanes les perseguirán por todo el mundo para tratar de conseguir primero los fragmentos antes que ellos. La militar germana, se verá acompañada de uno de sus experimentos, el Obersturmführer Jurgen Bochler, una auténtica máquina de luchar. No come, no duerme, no siente, solo sabe luchar y cumplir órdenes. Gracias a sus alteraciones por experimentos, tiene una fuerza y resistencias sobrehumanas, así como el color de la piel azulado y un toque “congelador”.

Además, el enigmático y extraño anticuario llamado Zardi, el cual se desconoce quien o que es y su edad, pues parece que el tiempo no le afecta, asesorará a los héroes en su búsqueda y, sobre todo, tendrá la ayuda de su gato “Hades”, que es mucho más que una simple mascota.
Vanessa Von Ulrich por calaveradiablo



Jurgen Bochler por Néstor Allende


En la novela, hay partes en Egipto, en los Andes, Nueva York, África, entre otros lugares diferentes.
La novela tiene aventura, acción, elementos sobrenaturales (magia, dioses primigenios, criaturas y razas no humanas), engendros de laboratorio y en especial y lo que me interesaba, mucho entretenimiento y un ritmo que, en la mayoría de las reseñas, han considerado muy cinematográfico y frenético.


En La Maldición, también tienen su primera aparición otros personajes y conceptos, como la tienda de antigüedades de Zardi, el Agente Oculto y la Liga de lo Oculto, entre otros.
Zardi se ha convertido en un personaje de cohesión, algo así como el “Nick Furia” de mis historias y de otra; además de aparecer en las novelas de la Garra, lo saqué en “Drácula y los Crímenes de Jack el Destripador”, y se ha convertido en un personaje secundario y recurrente en la serie de novelas de Weird West, usándolo la mayoría de los autores. Aparte, tuve el honor de que el gran Lem Ryan lo sacase en “Sherlock Holmes: Donde nadie ha llegado jamás”. Y  su gato Hades, sale en la mayoría de relatos de mi antología "Tenebre: Cuentos de lo Oculto"

Por más que haya gente, que comente que por la mezcolanza de elementos sobrenaturales, hechiceros y demás, no sea Pulp (¿?) si no más superhéroica (como si estos no tuvieran mucho de Pulp, ya que son sus herederos en muchos casos) o camp
Me hace gracia, como si en las pelis de Indiana Jones no hubiese elementos fantásticos o sobrenaturales. El que Baker tenga poderes especiales debido a la “Garra” que le da el nombre, no la hace una historia menos aventurera y menos Pulp.
Sea como sea, le guardo un cariño muy grande a esta novela, pues fue mi primera publicación y con ella por fin cumplí un sueño.
Acompañado con un ilustrador estupendo y no suficientemente valorado, como es Néstor Allende, que se encargó de las portadas y las ilustraciones interiores. Un gran artista y mejor persona.
Zardi y su gato Hades, por José Baixauli



La Garra nació gracias a Action Tales, la web de Fan Fictions que funcionó durante 15 años. Iba a ser uno de los proyectos del desembarcó de AT en novelas digitales, pero a Pako Domínguez le gustaron tantos estos proyectos, que se lío la manta a la cabeza y creó Dlorean Ediciones para dar salida en papel, estos y otros muchos de temáticas similares.
Después vino la segunda novela de La Garra, la Isla en el Fin del Tiempo, y hace poco, una antología, con tres relatos míos y otros de autores como Luis Guillermo del Corral, Raúl Montesdeoca, Julio M. Freixa, Ana Morán Infiesta y el mismo Pako Domínguez.
Creo que es mi novela más popular, y algunos dicen, no sé si con razón o no, que Jonathan Baker se ha convertido en uno de los referentes como personaje del Neopulp en español. Yo en esas cosas no entro, la verdad, pero si que es un personaje que es mi ojito derecho.
Si bien la idea inicial de Dlorean, era que cada año tuviésemos una nueva entrega o aventura de La Garra, por circunstancias, después de la segunda, no he podido ponerme y que eso fuese una realidad (por otros proyectos y por otros temas que no vienen al caso).
Ya ni hablo de lo que me han pedido spin offs de Walkyria o La Liga de lo Oculto...

Ilustración promocional de J. Baixauli para la novela

Habrá más aventuras, eso seguro. La tercera, “El Secreto del Abismo” ,(anunciada hace ya varios años), algún día saldrá, pero antes tengo otras inquietudes y géneros que quiero abordar. Y quiero centrarme bien en la novela, cuando corresponda
No obstante, tengo en mente, si el tiempo y mis otros proyectos me lo permiten, escribir una pequeña aventura, una novelette o novela corta, de extensión bolsilibro del personaje. Tanto como para que los fans del personaje no tengan que esperar un par de años más para su próxima entrega, como para no oxidarme y quitarme el gusanillo y las ganas de escribir más sobre él.
Así que nada, que ya van seis años de Jonathan Baker, y que los que le quedan por delante. 


sábado, septiembre 12, 2015

Zardi y su tienda de antiguedades






 

Hay un personaje que es muy recurrente en mis novelas, se trata de Zardi y su tienda de antigüedades,  al que creé hace ya unos años, en el 2012, para ser un secundario dentro de la primera novela de La Garra “La Maldición de la Diosa Araña”.
 
Zardi y su gato Hades
 

Se trata de un personaje misterioso y del que se sabe muy poco en general. Es tan ambiguo en sus respuestas, como extraño en sus actos.

Se desconoce quién es o de donde procede Zardi. Se considera un hombre sin patria, por lo no se sabe cuál es su nacionalidad, ni su edad. Da la impresión de ser a temporal, y parece no envejecer en apariencia, siempre manteniendo su mismo aspecto. Es muy inteligente y sabio, tiene un conocimiento que abarca toda la historia, posiblemente, incluso más allá

Reside en una tienda de antigüedades, tan enigmática como el mismo, que puede aparecer en el lugar o época que sea necesario. En la tienda se guardan algunos de los objetos y libros arcanos y místicos, más extraños y peligrosos conocidos.

Está situada siempre en la última casa a la izquierda de cualquier calle o ciudad del mundo, e incluso quien sabe de si en otros. En diferentes épocas a la vez. Así se ha podido ver en la década de los años 40 (La Maldición de la Diosa Araña, La Isla en el Fin del Tiempo), en el salvaje oeste (Weird West), o en el Londres victoriano (Drácula y los Crímenes de Jack el Destripador), entre otras muchas épocas.
La Tienda de Zardi
 

El anticuario es consultado por muchos individuos sobre los temas místicos y de ocultismo, y a veces, puede proporcionar ayuda a quien él desea dársela.

Colabora con un grupo de personajes de enorme misterio y versados en lo las artes oscuras y en lo místico, que se autodenominan “La Liga de lo Oculto”, que se reúnen en ocasiones en la Tienda de antiguedades, para analizar amenazas o problemas a resolver en el mundo. Además, se relaciona a menudo con los llamados “Cazadores” en el salvaje oeste americano, ayudándoles como consultor o proporcionándoles medios para su lucha contra las criaturas sobrenaturales.

Tan misterioso como el mismo Zardi, es su gato Hades. Un gato tuerto de color marrón, que da la sensación de aparecer y desaparecer en cualquier momento. Es sin duda, mucho más que una simple mascota. Entre otras cosas, parece tener un enlace mental con el anticuario, permitiéndole ver a través de sus ojos si es necesario. En momentos de peligro o necesidad, puede transformar su aspecto: Convirtiéndose en un gran  felino,  de piel oscura y de aspecto fiero. Con esa forma, de sus ojos y del interior de su mandíbula, se desprende una luminosidad azul. Y es un fiero adversario.

En realidad, nadie sabe realmente, quién o qué es Zardi, sólo que es necesario.

El personaje seguirá saliendo en las diferentes novelas de la Garra y en muchas de la colección Weird West (en distintas novelas, y por varios autores), amén de en una próxima antología de relatos de terror de creación propia llamada “Cuentos de lo Oculto” y en más obras en el futuro. Si algún autor quiere usarlo, solo tiene que pedirme permiso, pues el anticuario puede estar en cualquier sitio donde se necesite de su ayuda.

 

Apariciones de Zardi, hasta el momento:

 

-La Maldición de la Diosa Araña de Miguel Ángel Naharro (Dlorean Ediciones, 2012)
 

-Drácula y los Crímenes de Jack el Destripador de Miguel Ángel Naharro (Tyrannosaurus Books, 2013)



 
 

-La Isla en el Fin del Tiempo de Miguel Ángel Naharro (Dlorean Ediciones, 2014)
 

-Weird West Vol. 2 (Dlorean Ediciones, 2015)
 

-Venían del Infierno por Pako Domínguez

 

-La Noche es para los Monstruos por Miguel Ángel Naharro



-Sherlock Holmes: Donde Nadie Ha llegado por Lem Ryan (Pulp Ediciones, 2015)


-Weird West: Esclavos de la Oscuridad por Raúl Montesdeoca (Dlorean Ediciones, 2015, ebook gratuito)
 


 

 

jueves, septiembre 10, 2015

Capítulo 1 de La Isla en el Fin del Tiempo






1
El Mono de Oro


 

La noche había caído sobre la isla de Bagora. No era simplemente una isla cualquiera situada en el Pacífico, sino un principado localizado en una posición estratégica en las rutas marítimas y comerciales de la zona, conocido sobre todo por ser un importante puerto neutral. Su sistema de gobierno era diferente al de la mayoría de países conocidos.

La política de Bagora permitía cualquier tipo de negocio mientras no alterase o amenazase su estatus. Todos eran bienvenidos en el principado, si traían dinero y negocios bajo el brazo. Sin importar su procedencia, ni si entraba dentro de la legalidad o no.

El lugar era todo un ejemplo de desigualdad. Se podían encontrar grandes hoteles y espacios de lujo, para la clase alta de la isla y los extranjeros, que convivían con las zonas de extrema pobreza y hambre que ocupaban la otra parte de la nación isleña.

En la capital de Bagora, una ciudad llena de lujos y excesos de todo tipo, se encontraba un elegante y opulento local llamado el Mono Dorado. Era uno de los más céntricos y populares, donde se cerraban tratos importantes en las fiestas y espectáculos que se celebraban tras sus puertas.

Los camareros iban de un lado a otro del gran salón, sirviendo copas y aperitivos a los clientes que contemplaban al espectáculo de la velada. En esa ocasión, una hermosa mujer de cabello negro y larga melena, luciendo un espectacular vestido rojo y unos altos tacones, cantaba con su bonita voz sentada encima de un piano. El pianista tocaba con sus hábiles dedos, acompañándola.

Observando en silencio desde la barra, se hallaba un hombre occidental, de mediana edad, con cabello negro, un llamativo parche cubriendo su ojo izquierdo, que lucía un traje de etiqueta, negro y con pajarita. Apuraba un gran puro, del que surgía una nube de humo que se arremolinaba a su alrededor. Si molestaba a alguien que estuviese cerca, no lo demostraban, ya que era el dueño del Mono Dorado, al que llamaban simplemente Parche. Nadie sabía a ciencia cierta su nombre real, ni de donde procedía, aunque algunas historias lo situaban en la lejana Alaska o en Canadá; ni mucho menos, la forma en la cual perdió el ojo. A escasa distancia suya, había dos enormes tipos con pinta de matones, ambos parecían luchadores de sumo, altos y voluminosos y con el rostro severo en todo momento. Un camarero se acercó y le susurró algo al oído.

El gesto del hombre cambió, apagó su puro en el cenicero e hizo una indicación a sus guardaespaldas para que lo acompañasen hacía el centro del salón.

En una mesa, un hombre se llenaba una copa con un vino de excelente calidad, que degustaba con tranquilidad. La figura de Parche se plantó frente a él. Con calma, sacó un puro de uno de los bolsillos de su elegante chaqueta y, a continuación, lo encendió con una cerilla.

—Creo que tiene negocios que quiere atender con nosotros... Señor...

El hombre dejó la copa de vino a un lado y esbozó una medio sonrisa.

—Baker, Jonathan Baker —dijo observando cómo su anfitrión se sentaba en la mesa; mientras, un camarero dejaba un suculento plato y unos cubiertos de plata a su lado.

Parche cortó con el cuchillo un buen trozo de carne poco hecha, llevándoselo a la boca, masticando con satisfacción sin dejar de mirar a su invitado.

—Está delicioso, créame, nuestro cocinero es de los mejores. Si gusta, está invitado a cenar conmigo, señor Baker.

Negó con la cabeza.

—Gracias, pero estoy bien así. El negocio que quiero tratar se refiere a un objeto, el cual me es de gran interés por motivos personales.

—Prosiga —dijo sin dejar de comer.

Este asintió.

—Se trata de una extraña y curiosa piedra rojiza que brilla con una leve luminiscencia; si no estoy equivocado, obra en su poder —comentó dando un sorbo a su copa, esperando la reacción de su anfitrión.

Parche se limpió con una servilleta y lo miró fijamente.

—Esa piedra... Es muy rara y su precio no está al alcance de cualquiera, señor Baker, ¿es consciente de ello?

Los dos volvieron su atención a la bella artista, que proseguía su canción moviéndose entre las diferentes mesas, haciendo abrir mucho los ojos a los caballeros que la contemplaban boquiabiertos.

Posó sus manos en el hombro de un asiático gordo y grande, que casi se atraganta al notar los delicados dedos de la cantante tocándole.

Después, se dirigió a la mesa donde se encontraban, sin dejar de cantar pasó la mano delicadamente y sensual por la mejilla del regente del club nocturno. La belleza de larga melena azabache, le sonrió.

Se detuvo al lado del profesor y, guiñándole un ojo, se sentó en su regazo, pasándole un brazo por encima de sus hombros, y su hermosa voz cantó la estrofa final de su número.

La canción de la artista terminó y el público comenzó a aplaudir con entusiasmo. Tanto anfitrión como invitado siguieron su ejemplo. La cantante se levantó sin dejar de mostrar una sensual sonrisa en su bonito rostro. Siguieron con la vista como regresaba al escenario e iniciaba una nueva canción.

—Es buena, ¿verdad? Nada más la vi, supe que iba a ser todo un éxito.

El profesor asintió.

—Es realmente buena, vaya que si... — comentó apartando sus ojos de ella y mirando de nuevo a su contertulio—. Prosigamos, si le parece... Por supuesto, creo que podemos hacer un intercambio satisfactorio para ambas partes.

El dueño del local se removió en su asiento y mostró un evidente interés en su rostro.

—Eso lo decidiré yo, señor Baker.

El norteamericano descubrió un maletín que descansaba a los pies de su silla, sujetándolo y dejándolo encima de la mesa. Lo abrió con tranquilidad, mostrando el contenido a su anfitrión. El único ojo de Parche se abrió mucho al contemplar los objetos que se guardaban en su interior.

Un libro grueso, cuyas tapas eran láminas de acero; estas tenían siete broches, todos con cerradura. Un medallón de oro en forma de disco. El anverso estaba dominado por el árbol de la vida. Y por último, un espejo de mano con un mango de plata, que tenía la forma de una alargada mujer desnuda. La cabeza es la superficie del espejo. El espejo no parecía estar hecho de cristal, sino de algún tipo de líquido negro que se removía de manera inquietante e innatural.

—Interesante —dijo el dueño del local sin dejar de admirar los objetos.

El americano se mostró satisfecho y se recostó en su silla.

—Tengo entendido que es un gran coleccionista de este tipo de reliquias —comentó el arqueólogo.

Soltó una carcajada y sonrió mientras expulsaba el humo de su puro.

—En realidad, le confesaré que lo que hago es venderlas al mejor postor. Tengo una buena bolsa de clientes adinerados que pagan auténticas fortunas por estas rarezas.

Parche miró fijamente a su invitado. Este le sostuvo la mirada, impasible.

—Soy todo oídos, señor Baker, ¿Cuál es su oferta?

Jonathan alzó una ceja, levantando el antiguo libro y dejándolo cerca del alcance de su anfitrión.

—El códice Dermik. Es un libro muy buscado por los versados en temas de ocultismo. Estoy seguro de que será capaz de obtener un precio considerable por su venta.

El hombre frunció el ceño y posó sus manos en la superficie del códice.

—Es un buen comienzo, creo que tiene potencial. Aun así, no es suficiente, me temo —observó apartando a un lado el libro.

Puso el medallón de oro en la palma de la mano del patrón del Mono Dorado.

—El amuleto de Yggdrasil, el árbol de la mitología nórdica. Se dice que quien lo posea obtendrá los favores del mismísimo Odín, padre de los dioses nórdicos.

Torció el gesto, como si no estuviese del todo convencido con sus palabras. Dejó el amuleto a un lado, colocando delante del dueño del establecimiento el espejo con forma de mujer.

La vista del propietario se posó donde debía estar el rostro de la mujer. La superficie liquida se removió, de igual forma que un remolino de agua.

Abrió la boca asombrado cuando, en su interior, vio la silueta de una insinuante mujer que apenas se cubría con una túnica casi transparente. Le hacía gestos, invitándolo a unirse a ella. Reía; pudo escuchar su risa alegre, como si estuviese a su lado susurrándole en el oído.

Con mucha fuerza de voluntad, consiguió apartar la mirada del espejo, bebiendo de un solo trago la copa de vino.

—Este espejo... Nunca vi nada semejante...

El arqueólogo asintió. Sabía que había dado en el blanco con el espejo. No podría resistirse a hacerse con él.

—Entonces... ¿Tenemos un trato? —preguntó, deseando cerrar el acuerdo lo antes posible.

La sombra de una leve sonrisa se adivinó en el rostro de su contertulio.

—Su oferta es muy buena. No me puedo decidir por ninguno de los tres. Por lo que haremos esto: los tres objetos por su valiosa roca...

—¿Los tres por la piedra?

Se encogió de hombros mordiendo su puro.

—Si es por motivos personales por lo que quiere hacerse con ella, me parece un precio justo. ¿No cree?

Rio divertido ante las palabras de Parche. Tomó nota mental para agradecerle a su viejo amigo Zardi la selección de objetos para el intercambio. Echó una leve mirada a la mercancía que trajo con él, dibujándosele una sonrisa en el rostro. Lo que no sospechaba su astuto y satisfecho negociante, era que el valor que pensaba que tenían, no era tal. El medallón creaba la ilusión para quien lo miraba, haciéndolo parecer mucho más valioso a ojos de quien lo examinase. Un pequeño truco sugerido por el anticuario, para asegurarse el canje.

—Su fama es muy merecida. Tenemos un trato, pues—dijo ofreciéndole su mano.

Parche asintió, le dio una calada a su inseparable puro, y después estrecharon sus manos.

—Un placer hacer negocios con usted, señor Baker.

Con un movimiento de cabeza, indicó a uno de sus hombres que se acercase, susurrándole al oído que se llevasen el maletín con los objetos, para dejarlos a buen recaudo. Ordenó, asimismo, que le trajesen de su almacén lo que el profesor había obtenido en el trueque.

Unos minutos más tarde, uno de los empleados depositó una caja de metal sobre la mesa. Parche la puso al alcance de su invitado quien, después, abrió la caja metálica con mucho cuidado. Rápidamente, una luminosidad rojiza brilló desde su interior.

Le dio la vuelta, encarándola hacía su reciente comprador. Una piedra, de un tamaño mediano, parecía latir con ondas de luz roja a su alrededor y el resplandor surgía del corazón de la misma roca.

—Impresionante —pudo decir el profesor, con la luz reflejada en sus ojos.

No pudo evitar alargar la mano y extraer la piedra de la caja, admirándola con mucho interés.

—Es curioso que algo tan simple como una piedra pueda ser tan atrayente —apuntó su anfitrión—. Cuando ese pescador acabó en la orilla con los pulmones llenos de agua, llevando en sus dedos muertos la piedra, nunca pensé que podría sacar tanto por ella.

Parche llenó su copa de vino, y también la de Jonathan Baker, para hacer un brindis.

—Solo tengo una pregunta para usted, ¿Cómo se enteró de que estaba en mi poder?

Chocaron las copas de cristal, asintiendo. Baker mostró una leve sonrisa mientras miraba al hombre.

—Tengo amigos bien informados—contestó antes de beber un poco de su copa.

 

 

Hubo algún tipo de alboroto que reclamó la atención de los hombres del local. Por primera vez en toda la velada, la cantante en el escenario no fue quien llamaba la atención de los clientes del Mono de Oro.

Los comentarios y cuchicheos entre las personas eran una mezcla de sorpresa, incredulidad y miedo, para después ser sustituidos por un silencio sepulcral.

Una docena de hombres armados cruzaban el salón sin quitarles el ojo de encima. Sus uniformes los identificaban como miembros del ejército imperial japonés.

Las comisuras de los labios de Baker se curvaron; esto no hacía presagiar más que problemas. El ejército japonés no tenía autoridad en Bagora, pues era un puerto neutral, al margen de la expansión por el pacifico que estaba realizando Japón en la actualidad. Aun así, su presencia allí no auguraba nada bueno.

Un oficial se adelantó; en el cuello del uniforme llevaba una estrella de cinco puntas centrada en medio de un rectángulo amarillo con tres barras horizontales rojas. Eso quería decir que tenía el rango de Rikugun Shōsa, un mayor del ejército nipón.

Su expresión era ceñuda y sombría, su cabeza, como la del resto de soldados, iba cubierta por una gorra militar con un trozo de tela blanco, que se llamaba cogotera, en la parte trasera. Jonathan pudo fijarse en el arma que llevaba el mayor, colgando de la vaina en su cinturón. No era una Katana estándar de un soldado, de eso estaba completamente seguro. Era más grande, con un acabado muy peculiar y llamativo.

—Konichi wa —dijo con sequedad el mayor, inclinándose para hacer una reverencia.

Parche, quien mostraba un evidente malestar por la intromisión de los soldados en sus dominios, se incorporó y le correspondió con otra reverencia.

—¿A qué debo el honor de su visita? Quizás quieran disfrutar de los innumerables placeres que puede ofrecerles el Mono de Oro. ¿Comida? ¿Bebida? ¿Juegos de azar? ¿O puede que mujeres?

Las palabras del hombre de negocios no parecieron ser del agrado del japonés, pero no movió ni un músculo.

—Soy el mayor Kaito Nogura, del ejército imperial de Japón; he venido en busca de una posesión que es muy preciada por mis superiores. Si me la entregas, tu recompensa será cuantiosa, si no lo haces, las consecuencias no serán agradables. ¿Wakarimasu-ka?[1]

El dueño del local nocturno iba a contestar, pero fue el profesor quien se levantó. Miró con atención a Nogura.

—Si me permite la pregunta, ¿Qué es, en concreto, lo que busca con tanto interés?

El mayor, esta vez, apretó los dientes y frunció el ceño. En ese preciso instante, el oficial japonés fue consciente de la piedra rojiza que había en la mesa.

—Amerikajin...No te metas donde no te llaman y saldrás bien de esta... Esa roca roja es lo que queremos. Y nos la entregarás...

Hizo un gesto y sus hombres se desplegaron enseñando sus armas de fuego.

Parche dio una profunda calada a su puro, después soltó el humo cerca del rostro de Nogura.

—No estamos en Japón, amigo, en Bagora no eres nadie y deberías saberlo, aquí el que manda soy yo... El señor Baker y yo hemos cerrado un trato, y para mí, eso es sagrado.

Los matones del patrón se pusieron a ambos lados del mayor Nogura, mientras este retrocedía.

El militar cerró los ojos y en voz baja murmuró mikaboshi, recitándolo varias veces. El oficial nipón desenvainó la Katana con una rapidez inusitada. Antes de que los guardaespaldas de Parche pudiesen reaccionar, su afilada hoja les seccionó la cabeza de un mortífero y solitario tajo.

La Katana refulgió como si se volviese ardiente, y una siniestra y desagradable risita pareció escucharse procedente del arma.

Esto no pasó desapercibido para Baker, ni que al abrir los ojos de Nogura se volvieron completamente rojos, como si se hubiese sumido en algún trance innominado.

Enseguida regresaron a la normalidad, entonces Nogura se volvió hacía sus hombres.

—¡Sagu!—gritó, y los soldados apretaron los gatillos de sus armas, disparando una lluvia de balas en todas direcciones y haciendo huir a todos los que se hallaban en el interior del local de lujo.

El arqueólogo guardó con rapidez la piedra en el interior de su chaqueta. Tiró la mesa, para usarla como escudo ante los disparos de los japoneses.

Parche se situó a su lado, sacando una pistola mientras mascullaba entre dientes.

—Malditos japoneses... —exclamó con enfado.

Jonathan estudió la situación; a continuación, su mano derecha se convirtió, ante el único ojo del hombre, en una extraña garra de color púrpura.

—¡Santo Dios!

Una Katana partió en dos la mesa de un solo y efectivo golpe. Nogura apareció manejando su extraña espada; blandiéndola con la destreza de un maestro de armas. Se movió para intentar ensartar a Baker quien, ante la sorpresa del japonés, detuvo con su garra la hoja metálica.

—¡¡Huya!! —gritó La Garra a Parche.

Un gesto de agradecimiento se dibujó en el rostro del regente del Mono de Oro, que aprovechó el momento para escabullirse.

El profesor Baker apenas pudo contener la Katana, lo invadió una sensación desagradable, como si se le estuviese entumeciendo la garra, subiéndole por el brazo a cada segundo que pasaba sujetando la hoja. Concentrándose durante unos segundos, la energía brotó de la garra subiendo por el metal de la espada y alcanzando a Nogura, quien recibió una descarga energética que le hizo caer hacía atrás.

En ese momento, los soldados japoneses le apuntaron con sus armas, dispuestos a descargar la munición de sus rifles contra él.

—¡Zum Teufel! —se escuchó a sus espaldas.

De inmediato, unos disparos salieron en dirección a los japoneses, quienes intentaron apartarse de la trayectoria de las balas que procedían del escenario.

La cantante llevaba un revolver en sus manos y disparaba con la habilidad de quien sabe usar las armas a la perfección.

—¿A qué esperas, Mein Freund? —gritó la mujer a la que llamaban Walkyria.

Haciendo un amago de una sonrisa, se lanzó a la carrera. La germana, de un saltó, bajó del escenario siguiendo al arqueólogo y aventurero por las escaleras que subían a la parte superior del local.

—Pensaba que te ibas a quedar como estrella del club, guapa.

La hermosa mujer sonrió, mientras se introducían en una de las habitaciones, cerrando la puerta a sus espaldas.

 

Nogura ladeó la cabeza y ordenó a sus hombres que subiesen las escaleras y persiguiesen a los fugitivos. El mayor sujetó su Katana y fue consciente de los susurros que emitía. Su sed de sangre aún no se hallaba saciada y lo sabía, nunca tenía suficiente. Cada vez quería más y más y le era más difícil controlar su ansia... Era su legado, su herencia, a él y a nadie más le fue encomendada.

Un mecanismo en su cinturón comenzó a emitir una pulsación de luz. Extrajo un aparato circular, accionando un botón.

Una voz, con cierto tono electrónico, se escuchó a través del aparato.

—¿Lo tienes? ¿Está en tu poder, Nogura?

El mayor respiró hondo antes de contestar.

—Sumimasen[2], maestro Suratai, aún no, pero lo estará, no le fallaré.

Se oyó un sonido de crepitar eléctrico y después volvió a escucharse la voz autoritaria.

 

—No me falles, Nogura, necesito esa roca... Es la clave del trabajo de toda mi vida...

La comunicación se cortó. Nogura envainó su Katana y, apretando los dientes, se marchó, decidido a cumplir sus órdenes al precio que fuese necesario.

 



[1] ¿Me comprendes?
[2] perdón



La novela de LA ISLA EN EL FIN DEL TIEMPO continua aquí:

http://www.dloreanediciones.com/coleccion-savage/