miércoles, diciembre 13, 2006

Kings Of Metal: O como me aficioné al Heavy Metal

Mi primer contacto con el hard rock y el heavy metal fue en mi más tierna infancia. Por la TV emitían un concierto de unos tipos con la cara pintada, sacando la lengua, escupiendo sangre, explosiones y una pinta muy agresiva. No lo sabia entonces, pero esos eran la banda llamada Kiss. El segundo contacto fue unas canciones que me grabaron detrás de una cinta de, agarraros, Max Mix (todos tenemos un pasado, ya se sabe ). Las canciones eran del disco “Turbo Lover” de los Judas Priest. A partir de entonces me fui interesando poco a poco en ese género musical que tan mala fama tenia en muchos lugares. Mi primer video musical heavy fue del grupo británico Iron Maiden con el clásico “The Trooper”. Desde ese momento, me adentre en el mundo de la música heavy metal y descubrí un buen número de excelentes grupos con una música potente, con letras basadas en temas que a mi me llegaban y me interesaban, como el terror o la fantasía heroica. Hay muchos grupos que descubrí y que entraron de lleno en mi concepción musical:
Iron Maiden, con la voz del incombustible Bruce Dickinson y el bajo de Steve Harris, es uno de los grupos que más me gustaba. La doncella de hierro tiene discos memorables y que ya son todo un clásico del heavy metal de todos los tiempos: The Number of the Beast, Piece of Mind, Live After Death, Fearth of The Dark y tantos otros, con temas como The Trooper, Aces High, Rime of the ancien Mariner, Afraid To Shoot Strangers que todo aficionado a los Maiden recordará y sabrá la letra de las mismas. Manowar, con el inconfundible Joey Demaio y su “muerte al falso metal”. Los Manowar era un grupo potente, con coros en muchas de sus canciones (por poner un ejemplo, The Crown and the Ring, del disco Kings of Metal, se interpretó en una catedral antiquísima con un coro de cien voces) y sus temas transmitían una épica como ninguna otra banda. Uno de sus discos más famosos es Fighting the World, con temas de esos que escuchas mil veces sin cansarse, como Fighting the world o Carry On, aunque el disco que considero una obra maestra es Kings Of Metal, con recordadas canciones como Kingdom Come o Haill And Hill. Los alemanes Helloween, que fueron uno de los grupos emblema del Metal Power, sobre todo con las partes primeras y segundas de Keeper Of The Seven Keys. Los anteriormente nombrados Kiss, que ya se que son más hard rock mezclado con glam, pero siempre los he relacionado más con el heavy (será por el concierto que vi de pequeño) y que con sus canciones que son auténticos himnos, sus actuaciones tan espectaculares en vivo las cuales incluían explosiones, humo, fuego, pirotecnia, sangre, plataformas que se elevaban y mucha parafernalia. Los Scorpions, con sus pegadizas baladas, que suelen gustar incluso a los que no les gusta este tipo de música. Los clásicos como Judas Priest. AC/DC, Black Sabbath o Ozzy Osbourne, sin olvidarme de Metallica, con sus potentes álbumes, como And Justice For All, Black o Master of Puppets.
Una de las cosas que recuerdo con nostalgia de aquellos tiempos, donde me iniciaba en este tipo de música, son esos viernes por la tarde, cuando mis primos y yo íbamos de “pesca” a dos tiendas de discos que había en la ciudad donde vivo (ahora ya no existe ninguna de las dos). Esas excursiones siempre tenían el interés de ir descubriendo nuevos grupos que nunca antes hubiésemos escuchado, de ir probando cosas nuevas. Cada uno comprábamos una cinta o disco distinto, para poder acaparar los mayores grupos posibles. La verdad es que una de las cosas que siempre me ha gustado más del heavy eran las portadas de los discos. En la mayoría de veces, eran excelentes ilustraciones, con temáticas de fantasía heroica o de horror. Estaban las portadas de Iron Maiden, con el zombie “Eddie” la mascota de la banda, como protagonista de todas ellas. Mis favoritas eran la de Eddie con camisa de fuerza y encadenado de “Piece Of Mind” o la del soldado de “The Trooper” (me gusta tanto que la tengo en una figura chulisima que me regalaron hace unos años), o las espectaculares portadas del ilustrador Ken Nelly para Manowar, con un guerrero bárbaro al más puro estilo Conan (no en vano Nelly es portadista de varias novelas del cimmerio), las portadas al más puro estilo señor de los anillos o dungeons and dragons de grupos como Helloween, Blind Guardian, o las representaciones de Ozzy Osbourne (de hombre lobo, de gárgola, de asesino… ), por no hablar de las que entraban en el terror más clásico e inquietante, como las de King Diamond.
Desde aquellos tiempos, es mi género musical favorito, evidentemente, no solo escuchó ni me gusta el heavy metal, pero es el que más me gusta escuchar, aún en esta época. Ya se sabe, los viejos rockeros nunca mueren.